QUE DIFICIL ES GANAR EN EL PGA TOUR
Robert Garrigus no se olvidará nunca del hoyo 18 del TPC Southwind. Con tres golpes de ventaja llegó al tee de salida de este par 4, de 453 yardas, con agua por la izquierda, que ha sido uno de los hoyos finales más difíciles del PGA Tour. A punto de lograr su primera victoria como profesional, todo el mundo imaginaba que lo básico era sacar el agua de juego. Tanto que hasta Lee Westwood, que era uno de los dos jugadores que había terminado con 10 bajo el par, estaba yendo al estacionamiento para poder tomar el vuelo que lo llevaría a Pebble Beach, pero de pronto le dijeron “esperá un minuto que puede haber novedades”.
Es que Garrigus sacó su híbrido, y la pelota salió derecho por arriba del hazard pegó en una rama y cayó al agua. No era tan grave, ya que hasta con doble bogey podía levantar su primer trofeo. Pero, increíblemente buscó una línea arriesgada, otra vez por arriba del agua y, ya ciego, pegó un gancho que terminó a la izquierda del agua, un lugar que nadie visitó en la larga historia de este torneo. El cuarto tiro tuvo que ser “a buena” y luego tenía que hacer “approach y putt” para ganar, pero ya los fantasmas habían invadido la cabeza del inexperto Garrigus. “No veía nada, no recuerdo que pasó después de la salida, estaba muy nervioso, nunca había estado en esa situación en mi vida”, decía una vez concluído el torneo. Nuestro protagonista tuvo que embocar desde más de un metro para no hacer cuádruple bogey, y por lo menos fue al desempate, al que nunca se imaginaron que iban a llegar Lee Westwood y Robert Karlsson.
Por supuesto, Garrigus no estaba preparado para soportar semejante definición, luego de haber malgastado una ventaja increíble y encima en el mismo hoyo que minutos antes lo había desarmado. Bogey y despedida para una de las historias más raras del año. ” Voy a venir más adelante y dinamitar este hoyo, tendría que haber ganado por tres y terminé segundo”, decía con una sonrisa que ocultaba una gran tristeza.
Quedaron los dos europeos y luego de que Karlsson tuviera su chance de menos de tres metros para ganar, en el cuarto hoyo de desempate, nuevamente el 18, Westwood pegó un gran segundo tiro y embocó para birdie y para ganar el segundo título de su carrera en los Estados Unidos.
Más allá de la apasionante definición que tuvo el St Jude Classic, el torneo le dejó un gusto amargo a los organizadores, por el field flojo que tuvo, y ya pusieron una fecha límite (15/9) para encontrar un sponsor, sino se dejará de jugar en Memphis. Tampoco les habrá gustado, como les dije en uno de los primeros post de la semana que un jugador cuyo sponsor es UPS, haya levantado el trofeo, practicamente en la puerta de la casa de su competencia, FEDEX.
Este deporte, que por estas historias, lo hace tan imprevisible, apasionante e ilogico, tendrá su segunda gran cita del año, esta semana en Pebble Beach. El US Open comenzará el próximo jueves, y varios latinoamericanos serán de la partida y en Diario de Golf trataremos de darle la cobertura que se merece entre tanto fútbol.




Te felicito Marcos. elaboraste.una crónica perfecta de como Robert Garrigus regaló un torneo. Confirmado: los títulos se ganan o se regalan. Este fue el caso. Fue patético el hoyo 18. Tienen razón los organizadores: faltaron figuras. Es cierto que cada uno tiene su agenda, ¿pero el Tour no debería intervenir para evitar estas situaciones? Participaron algunos nombres que estaban perdidos en el túnel del tiempo..
Ahora esperamos la mejor información del US OPEN..
Suerte!!
14 Jun 2010 at 05:44
Lo que le paso a Garrigus me pasan a mi todo el tiempo en cualquier torneo o apuesta insignificante.Este juego es increible
14 Jun 2010 at 10:05