MIENTRAS STRICKER ARRASA, FUE UN PLACER VERLO JUGAR A KENNY PERRY
Viernes a la tarde y Kenny Perry jugaba en el grupo de adelante de Andrés Romero. En el hoyo 17, quien definió el Masters con Ángel Cabrera anotó un bogey y quedaba un golpe detrás del corte. Pero en el momento que el Pigu jugaba ese mismo hoyo, escuché una ovación gigante que venía del hoyo 18 y enseguida entendí que uno de los favoritos del público del John Deere Classic había hecho el birdie necesario para jugar el fin de semana.
Por suerte hoy tuve la suerte de seguirlo 18 hoyos, ya que compartió la salida con el Pigu y a pesar de sus 49 años mostró su tremenda vigencia y su extraordinaria calidad, tanto de jugador como de ser humano. Su ronda de 65 golpes (-6) fue una exhibición de talento y justificó con creces la “tempranera caminata” (salieron 7,30).
El oriundo de Kentucky, que se hizo profesional cuando el Pigu tenía 1 año, comenzó con birdies en el 1,2, 4 y 9, mostrando su potencia, a pesar de ser casi un Senior, y su toque sobre el green. No anotó bogeys en toda la vuelta, acertó 14 de 16 fairways y acertó 16 de 18 greens.
Durante toda la ronda se mostró de buen humor y fueron muchas las veces que conversó con Andrés y Coco, sin importarle la barrera idiomática. Es más, me contaron que le enseñaron varias palabras en castellano. También se mostró muy amable con el policia de seguridad que se le había asignado, por cualquier inconveniente.
Kenny, que tiene en la bolsa a su hijo Justin, está en la puerta de cumplir 50 y tener acceso al Champions Tour. Cuando le preguntaron acerca de sus planes, una vez llegado agosto, el ganador de 14 torneos del PGA Tour dijo: “supongo que alternaré entre los dos tours, dándole prioridad a éste, aunque será algo conversado con mi mujer, ya que decidiremos los lugares más lindos para ir “.
Nunca fue al gimasio ni tampoco se cuidó con las comidas, y a pesar de eso se mantiene impecable. “Creo que es genético y le tengo que agradecer a mis padres por eso, de todas maneras tengo mi conducta”, dice quien ha donado las tierras donde se construyó la cancha pública en su ciudad, en el estado de Kentucky.
Fanático de los autos antiguos, su modelo preferido es un Chevrolet Camaro del año 67′, al que cuida como oro. Hoy terminó con 10 bajo el par, lejos de Steve Stricker , el increíble puntero de este John Deere Classic, pero con la satisfacción del deber cumplido y el placer de devolverle con su mejor golf, a toda esa gente que lo acompañó durante todo el día. Una de sus fanáticas, Debra, que debe tener más de 60 años, me contestaba ante la pregunta de porqué lo seguía a Perry, “es el hijo que cualquiera hubiera querido tener”.
No me olvidó de Andrés que jugó con él, pero lo que pasa es que fue más de los mismo. Jugó muy bien de tee a green, pero desperdició al menos cinco chances claras de birdies. Por lo menos, en los últimos cinco hoyos, anotó tres birdies y eso le sirvió para acomodar un poco más la vuelta.
Mañana, si llegamos a tomar el vuelo, volvemos a Argentina por una semana, y luego la gira seguirá por Canadá y la semana posterior en el Greenbrier Classic, un nuevo torneo en West Virginia. Mientras, Steve Stricker se prepara para concluir su magnífica faena. Lleva 25 bajo el par, con 27 birides en 54 hoyos jugados (es decir 1 birdie cada 2 hoyos….tremendo). Podrá defender el título? lleva seis golpes, parece difícil que alguien se lo robe, no?.


Marcos..que crónica excelente !! apreciamos mucho tus opiniones “desde el vestuario”, es decir todo lo que como espectadores no “podemos ver ni escuchar”..El buen final de Romero ¿debió ser su inicio?..Me pierdo por las calles de Madrid a festejar !!..
11 Jul 2010 at 14:07