LO QUE DEJO EL PGA CHAMPIONSHIP
El último Major del año dejó mucha tela para cortar. Presentó ingredientes muy atractivos que hasta ahora se habían visto poco en la temporada. Una cancha exigente, un Tiger Woods desconocido, un ganador con mucho carisma, una definición apasionante y el regreso a los grandes torneos de Andrés Romero. Ampliemos un poco estos puntos.
- Pigu en Atlanta: La última vez que el tucumano había jugado uno de los cuatro torneos del Grand Slam había sido hace dos años, en el PGA Championship de Hazeltine y había quedado lejos del corte. En su vuelta a las grandes citas Pigu no desentonó, más allá que venía con el envión de dos buenas actuaciones en Vancouver y Greenbrier. Terminó en el puesto 45, luego de hacer entre otras cosas, 5 doble bogeys y un triple bogey. Uno de ellos, el día viernes, cuando hizo cuatro putts de cerca en el hoyo 17, le restó confianza sobre el green y eso le impidió terminar más arriba. De todas maneras, en un campo tan exigente y con tanto castigo, como los cuatro hoyos finales, era difícil que Andrés no hiciera lo que hizo. Creo que esta actuación le sirve para encarar los playoffs en siete días en la misma sintonía con la que llegó a Atlanta.
- Atlanta Athletic Club: “El final es lo más difícil que jugué en todos estos años dando vuelta por el mundo”, me decía Andrés de los cuatro hoyos que cierran este gran test de golf. Los par 3 del 15 y 17 fueron claves para decidir el torneo y el 18 fue diábolico, tuvo 45 doble bogeys contra sólo 28 birdies en las cuatro vueltas. Su dificultad dejó un sello en el torneo y cuando los jugadores están obligados a pensar cada tiro (a veces demasiado) me gusta.
- Un Tigre sin garras: Más que un temible y feroz rival que intimida a sus compañeros de juego, Tiger fue un inofensivo gatito que dejó una de las imágenes más flojas en lo que va de su exitosa carrera. Para quienes somos fanáticos suyos duele verlo en un nivel tan bajo. Por ahora anunció que volverá recién para el Australian Open, a fin de año, aunque de todas maneras creo que debería jugar algún torneo de la Fall Series para buscar competencia, ya que se lo nota muy fuera de juego y eso no se consigue sólo con vueltas de práctica y en el driving range.
- El mejor Major del 2011? : El rictus imperturbable de Jason Dufner, desprovisto de emociones se opone a todo lo que generaron en las últimas dos horas los protagonistas de la definición del PGA Championship. En un momento parecía que se prendían Luke Donald y Robert Karlsson, después Anders Hansen amagó con poner un score ganador. Dufner creyó tener el torneo en el bolsillo cuando desde el tee del 15 vio como Bradley se iba con triple bogey. Creo que haber sido testigo de ese infortunio del futuro campeón le costó el torneo. Enseguida la tira al agua y comienzan las dudas que finalmente terminan en un playoff. Dos horas para quedarse atrapado mirando golf.
- CAMPEON CON MAYUSCULAS: Por último el reconocimiento para Keegan Bradley que nunca bajó los brazos, ni con el mazazo que fue ese 6 en el 15. Siguió luchando, festejando y alentándose, sabiendo que todavía no estaba perdido y así embocó la del 17 y llegó agrandado al playoff contra un Dufner totalmente “pinchado”. Keegan ya había dado muestras en el Bridgestone que estaba para grandes cosas y recuerdo que en New Orleans, cuando jugó con Pigu las primeras dos vueltas, nos impresionó muy bien a los tres y Andrés señaló que “este chico tiene futuro”. Con sangre de campeón (no sólo por su tía) Bradley es uno de esos jóvenes americanos que recibirán la presión de encabezar la nueva generación, tiene con que.
PD: Marlon Bardo fue el ganador de la fecha del Fantasy, sospecho que es alguien muy conocido, pero necesito confirmarlo.











