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UN GRAN FINAL PARA PIGU EN JOHN DEERE; GANO STRICKER

De vuelta en Buenos Aires, y luego de salir a las corridas para poder tomar el vuelo a la Argentina desde Atlanta, no quería dejar de comentarles la muy buena vuelta con la que cerró Andrés Romero su participación en el John Deere Classic, que ganó Steve Stricker.

El Pigu terminó con una tarjeta de 65 golpes (-6), su mejor vuelta del año, y ascendió hasta el puesto 21, en el torneo que se jugó en el TPC Deere Run. Siete birdies y un bogey nos dejaron con un buen sabor de boca, luego de una semana donde los problemas con el putt fueron la constante. Ayer, un comienzo con dos birdies en los primeros dos hoyos (las dejó dadas) le dio la confianza necesaria para jugar más tranquilo. Acertó también en el 14 y 17 (salió por el 10) y en el hoyo siguiente encontró el único error del día. Un mal drive, errado por la derecha, no le dejó otra opción que jugar a buena y luego no pudo hacer “approach y putt”.

En los últimos nueve hoyos, con la atención repartida tanto en el juego como en el reloj (el avión salía a las 3 de la tarde rumbo a Atlanta), el tucumano siguió mostrando su buen juego de tee a green, como toda la semana, pero esta vez embocando las que no entraban viernes y sábado. En el 6, mostró su talento desde fuera del green para acertar su sexto birdie del día, y en el 8 embocó desde 4 metros (esos que se cansó de fallar toda la semana) para cerrar con 65 impactos. Luego de firmar la tarjeta, los esperé a los dos con el auto prendido para salir rápidamente al aeropuerto, con la esperanza de llegar a tomar el vuelo a Argentina. Por suerte, no hubo ningún inconveniente y llegamos unos 20 minutos antes para enganchar la conexión.

Esta actuación le permitió volver a meterse entre los 100 de la Fedex Cup, el objetivo principal que tiene Pigu para esta temporada, y para confirmar que su juego está, aunque todavía tiene una asignatura pendiente con el putter.

El futuro del tucumano tiene como próxima parada el Canadian Open, a partir de la semana próxima, en Toronto y luego el Greenbrier Classic.

Pero antes esta semana tenemos una cita más que atractiva. El tercer Major del año arranca este jueves, nada más y nada menos que en St.Andrews, la cuna del golf. Desde mañana comenzaremos a palpitar todo lo que se vivirá en el Abierto Británico, con dos argentinos como abanderados, Ángel Cabrera y Tano Goya. Más humilde, en Reno, Nevada, se juega el Reno Tahoe Open, un torneo en el que estuvimos el año pasado y hay algunas historias interesantes.

MIENTRAS STRICKER ARRASA, FUE UN PLACER VERLO JUGAR A KENNY PERRY

Viernes a la tarde y Kenny Perry jugaba en el grupo de adelante de Andrés Romero. En el hoyo 17, quien definió el Masters con Ángel Cabrera anotó un bogey y quedaba un golpe detrás del corte. Pero en el momento que el Pigu jugaba ese mismo hoyo, escuché una ovación gigante que venía del hoyo 18 y enseguida entendí que uno de los favoritos del público del John Deere Classic había hecho el birdie necesario para jugar el fin de semana.

Por suerte hoy tuve la suerte de seguirlo 18 hoyos, ya que compartió la salida con el Pigu y a pesar de sus 49 años mostró su tremenda vigencia y su extraordinaria calidad, tanto de jugador como de ser humano. Su ronda de 65 golpes (-6) fue una exhibición de talento y justificó con creces la “tempranera caminata” (salieron 7,30).

El oriundo de Kentucky, que se hizo profesional cuando el Pigu tenía 1 año,  comenzó con birdies en el 1,2, 4 y 9, mostrando su potencia, a pesar de ser casi un Senior, y su toque sobre el green. No anotó bogeys en toda la vuelta,  acertó 14 de 16 fairways y acertó 16 de 18 greens.

Durante toda la ronda se mostró de buen humor y fueron muchas las veces que conversó con Andrés y Coco, sin importarle la barrera idiomática. Es más, me contaron que le enseñaron varias palabras en castellano. También se mostró muy amable con el policia de seguridad que se le había asignado, por cualquier inconveniente.

Kenny, que tiene en la bolsa a su hijo Justin, está en la puerta de cumplir 50 y tener acceso al Champions Tour. Cuando le preguntaron acerca de sus planes, una vez llegado agosto, el ganador de 14 torneos del PGA Tour dijo: “supongo que alternaré entre los dos tours, dándole prioridad a éste, aunque será algo conversado con mi mujer, ya que decidiremos los lugares más lindos para ir “.

Nunca fue al gimasio ni tampoco se cuidó con las comidas, y a pesar de eso se mantiene impecable. “Creo que es genético y le tengo que agradecer a mis padres por eso, de todas maneras tengo mi conducta”, dice quien ha donado las tierras donde se construyó la cancha pública en su ciudad, en el estado de Kentucky.

Fanático de los autos antiguos, su modelo preferido es un Chevrolet Camaro del año 67′, al que cuida como oro. Hoy terminó con 10 bajo el par, lejos de Steve Stricker , el increíble puntero de este John Deere Classic, pero con la satisfacción del deber cumplido y el placer de devolverle con su mejor golf, a toda esa gente que lo acompañó durante todo el día. Una de sus fanáticas, Debra, que debe tener más de 60 años, me contestaba ante la pregunta de porqué lo seguía a Perry, “es el hijo que cualquiera hubiera querido tener”.

No me olvidó de Andrés que jugó con él, pero lo que pasa es que fue más de los mismo. Jugó muy bien de tee a green, pero desperdició al menos cinco chances claras de birdies. Por lo menos, en los últimos cinco hoyos, anotó tres birdies y eso le sirvió para acomodar un poco más la vuelta.

Mañana, si llegamos a tomar el vuelo, volvemos a Argentina por una semana, y luego la gira seguirá por Canadá y la semana posterior en el Greenbrier Classic, un nuevo torneo en West Virginia. Mientras, Steve Stricker se prepara para concluir su magnífica faena. Lleva 25 bajo el par, con 27 birides en 54 hoyos jugados (es decir 1 birdie cada 2 hoyos….tremendo). Podrá defender el título? lleva seis golpes, parece difícil que alguien se lo robe, no?.

ANDRES ROMERO SUFRE CON EL PUTTER, PERO PASA EL CORTE DEL JOHN DEERE

La historia se va repitiendo torneo a torneo, todo lo bueno que Andrés Romero genera de tee a green,  lo desperdicia cuando agarra el putter. Hoy, el tucumano se tomó 32 putts y sólo anotó dos birdies, para cerrar la vuelta con 70 golpes, y pasar el corte justo “en el número”.

Con cuatro bajo el par, quedó muy lejos del puntero Steve Stricker, que luego de anotar 60, hoy siguió mostrando sus condiciones y ahora totaliza 126 (-16). Pero seguramente Pigu quedó preocupado por lo poco que embocó. Falló sólo 3 greens en toda la vuelta, y tuvo muy buenas chances, como en el 4,5,8,12, 15 y 17, pero ninguna cayó dentro del hoyo.

Es más terminó sufriendo de más en el green del 18, luego de que fallara el green por la izquierda (casi la tira al agua de 160 yardas, desde el medio del fairway) y allí jugó un gran putt desde el collar del green (15 metros) para dejarse un corto putt para jugar el fin de semana.

Sus problemas sobre el green influyen en el ánimo que muestra en la cancha, ya que se lo ve sin encontrar respuestas a un golpe clave, y en el que está praccticando mucho, ya que durante toda esta semana del John Deere Classic, le dedicó varias horas al putter.

Dos estadísticas son más que elocuentes. Es uno de los jugadores con menos birdies en el torneo, y uno de los que tiene más putts por green en regulación. Esperemos que mañana encuentre algún secreto que le devuelva la confianza en un golpe que era su fuerte.

Por otro lado, Paul Goydos, luego de su 59 sigue en prendido en la lucha, a un golpe de Stricker. Hoy anotó 68 golpes y parece que la definición del torneo estará entre ellos dos. Goydos todavía no está clasificado para el Open Británico, así que por ahora él se lleva la última plaza en juego.

Otra noticia de la que se habló mucho en el club hoy, fue en la detención por un día de Matt Every, profesional que viene del Nationwide y que fuera denunciado por tenencia de drogas en un hotel de la zona. El martes a la noche cayeron los policias al hotel donde se aloja y lo detuvieron por tenencia y consumo de marihuana. Hoy pasó el corte.

GOYDOS Y STRICKER DESTROZARON LA CANCHA; PIGU JUGO BIEN PERO QUEDO MUY LEJOS

Qué se puede escribir cuando dos jugadores hacen parecer a una cancha como “de juguete”?. Qué sentirán los mismos compañeros de juego que luchan, entre birdies y bogeys,  cuando ven que tanto Paul Goydos, como Steve Stricker hacen birdies cual si fueran pares?.

Goydos fue el gran protagonista del día, ya que logró el número mágico, 59 golpes, luego de 11 años que no se lograba ese score en el PGA Tour, pero a pesar de este tremendo score (-12), Steve Stricker le robó un poco los flashes, y por la tarde se descolgó con un 60 (-11) que dejó la lucha muy pareja.

Andrés Romero tuvo una vuelta más que aceptable, firmó una tarjeta de 68 golpes (-3), se sintió cómodo arriba del green, pegó muy buenos tiros, pero hoy a la noche mira el tablero y está a nueve del primero y a ocho del segundo….y sólo va una vuelta, debe ser un poco frustrante, aunque decía que “faltan 54 hoyos”.

Goydos salió temprano y mientras yo caminaba junto a Pigu miraba los tableros y veía subir el nombre de quien se hizo famoso por perder con García el desempate en el Players 08′. Este americano de 46 años, con dos victorias en el circuito, se despachó con 28 golpes en los últimos nueve hoyos, donde se tomó tan sólo 8 putts (metió desde el bunker en el 16). Cuando sumaron la distancia de los putts embocados por el puntero, dio la friolera cifra de 200 ft. (algo así como 55 metros, ridículo). “El putt del 18 no fue fácil, la verdad que estaba nervioso, pero había metido tanto que no podía fallar ese”, decía Goydos luego de su histórica ronda.

Lo del número 3 del mundo y campeón defensor del John Deere Classic, no sorprende tanto, pero es igual de espectacular. Cuando está con todas las luces, Stricker practicamente no falla tiros y cuando se para con el putter parece que tuviera la seguridad que va a embocar todos los putts que tira, y hoy tenía esa sensación. En el 7 metió un putt desde la otra punta del green, que era practicamente imposible.

Qué sucedió para que se dieran estos scores? La lluvia de anoche ayudó muchísimo para que los greens “recibieran” demasiado bien y perdiera la dureza que anunciaban. Si a eso le sumamos: par 5 que se llegan en 2, par 3 cortos y algunos par 4 que se llega al borde del green, resulta en una cancha accesible para los mejores del mundo…pero 59  y 60 en una misma vuelta…histórico.

Como les decía, Andrés pegó bastante bien. Tuvo cinco chances de birdie consecutivas en los primeros hoyos  (salió por el 10) y sólo aprovechó dos y en una se tomó tres putts (tenía 3 metros para birdie). Luego se salvó en un par de hoyos donde falló el drive, pero el birdie del 1 y el águila del 2, lo metieron en el lote de perseguidores. Tuvo una buena chance en el 7 (cuatro metros) y en el 8 no pudo evitar el bogey, después de errar el drive por la derecha.Por ahora se ubica 33ro, pero ante lo que se vio hoy, cualquier cosa puede pasar.

Después de esta catarata de birdies habrá que ver si la cancha se seca un poco y se pone más dura, y sino veremos seguramente un score ganador récord para el PGA Tour.

EL MIERCOLES DEL JOHN DEERE CON ARGENTINOS Y VOLUNTARIOS

Como todos los días desde que llegamos a Quad Cities, a las cinco de la tarde comienza a llover y parece que se va a “acabar el mundo”, pero la tormenta dura una hora y enseguida vuelve a salir el sol. La humedad y el calor, son características de este lugar que no teníamos en cuenta.

Por eso, hoy Andrés Romero decidió ir a practicar temprano. Llegamos a las 9 de la mañana al TPC Deere Run y durante una hora y media el tucumano estuvo en el putting green, buscando respuestas para un golpe que últimamente no ha estado entre sus virtudes.

Luego tuvo que cumplir una vez más con el programa de Satisfacción de Sponsors. Esta vez, Pigu asistió junto al inglés Greg Owen a la carpa de los voluntarios, donde allí tuvo que firmar autógrafos y sacarse fotos con estos simpáticos personajes, sin cuya ayuda no se podría alcanzar el grado de perfección que tiene todo torneo. Uno de los sponsors, quien provee los autos a los jugadores esta semana, quería reconocer a los mejores voluntarios del año pasado y querían que se sacaran una foto con algunos jugadores. Así Pigu y Owen posaron junto a cuatro de ellos, uno de los cuales lleva 36 años colaborando con este evento.

Después del almuerzo, llegó la hora de la práctica y mientras yo caminaba por el proshop, escuché voces argentinas. Enseguida, ante la lejanía y el reconocimientos de voces y sonidos familiares, uno inmediatamente atina a presentarse y saludar. Era un grupo de cinco argentinos que habían sido invitados por John Deere Argentina a participar del ProAm. Luego de las presentaciones de cortesía pude averiguar que dos de ellos trabajaban para la firma que auspicia el torneo y los otros tres eran invitados por ser clientes fieles de la marca número uno en maquinaria agrícola.

Tenían salida a la 1 de la tarde junto a Briny Baird. El equipo argentino lo conformaban:  Aldo Torriglia, quien ya participó un par de veces en este evento,  Eugenio Battilana, que vive en Rosario y es cliente de John Deere, también está Patricio Weiss, directivo de la AAG y José Apezteguía, productor agropecuário de Vicuña Mackenna, Córdoba, para estos dos ultimos, era su primera vez.

Luego de ser anunciados como todos los profesionales cuando pegan en el tee del uno, salieron todos de manera aceptable, escondiendo los nervios del primer drive. Mañana me enteraré cómo les fue, pero a mitad de la ronda seguramente los agarró la lluvia.

Ayer les decía que el campo es muy interesante. “Los fairways están perfectos y la bola rueda muy bien en el green”, me decía Pigu ayer. La característica principal de los primeros nueve hoyos son los desniveles que hay entre tees y greens, mientras que la “vuelta” es más pareja. Es un campo en donde se puede ser agresivo desde el tee, ya que hay cortos par 4 y en los par 5 se puede llegar en dos golpes. Hay que hacer muchos birdies, ya que el promedio del score ganador desde que se juega en este campo (2000) es de 16 bajo el par.

Mañana Pigu comienza temprano (hay pronóstico de lluvia para la mañana), a las 7,38 (dos horas más en Argentina), junto a Ryan Palmer y Will Mckenzie.

PGA TOUR, UN SERVICIO DE PRIMERA CLASE

Todo el mundo en esta industria tiene en claro que los jugadores son lo más importante en este negocio y actúan en consecuencia, brindándole toda la atención que necesitan y prestando el mejor servicio posible.

Así se puede ver como este torneo, el John Deere Classic, un evento que hasta hace muy pocos años era una de las paradas del PGA Tour menos atractivas, cambió su imagen. El hecho de que a la semana siguiente de este torneo se jugara el Abierto Británico hacía que el field fuera mediocre y las principales figuras no quisieran venir a jugar a Quad Cities.

Desde el 2008, John Deere puso a disposición de todos aquellos que jugaran el Open, un vuelo charter que sale a las 8 de la noche del aeropuerto, que está a 15 minutos del TPC Deere Run y llega a las 10 de la mañana del día siguiente a Escocia o Inglaterra, según corresponda. El año pasado 25 de los 44 estadounidenses que jugaron en Turnberry participaron de este torneo, mejorando sensiblemente el nivel del field.

Este año también los jugadores podrán contar con este servicio que otorga 3 lugares por jugador, a un costo de 120o dólares, pero con la ventaja de que todo el avión es primera clase. Otras ventajas, al llegar al Reino Unido hay una oficina especial de Aduanas para hacer los trámites migratorios y las valijas y palos van con el jugador en el avión, evitando las constantes pérdidas o demoras en la llegada del equipaje, propio de los vuelos transatlánticos.

Hay varios torneos que ya han adoptado este excelente servicio buscando atraer más y mejores jugadores. El Travelers Championship también puso un charter desde Pebble Beach a Connectticut, luego del US Open, y el Greenbrier Classic, uno de los nuevos torneos de esta temporada, también tendrá su propio avión que traerá a los jugadores que vengan del Canadian Open.

Hoy fue el turno del reconocimiento del campo. A las 9 de la mañana, Andrés Romero salió por el tee del 10 y jugó la “vuelta”, y luego de almorzar algo fue a la zona de práctica porque no estaba conforme con sus salidas. Pidió un nuevo drive (salió el Superfast, entró el R9), trabajó en algunos detalles de su swing y salió a conocer los “primeros nueve”. La primera impresión fue muy buena y mañana les daré más detalles de las características de este par 71.

Con las ganas de poder tomar ese charter el próximo domingo, les dejó un video de la zona de práctica del TPC Deere Run.

TPC John Deere.wmv

LO QUE DEJO EL AT&T NATIONAL Y LA LLEGADA A QUAD CITIES

Cuando uno está llegando al aeropuerto de Quad Cities, en Moline, Illinois, lo único que se ven son campos y más campos.  Reconozco que tuve que buscar a dónde íbamos esta semana, ya que no era una ciudad que me sonara y que estuviera entre las más conocidas de Estados Unidos.

Vía Chicago, en un vuelo de tan sólo 30 minutos, llegamos a este conjunto de ciudades, divididas por el Río Mississipi, que a su vez separa los estados de Illinois e Iowa. El nombre de Quad Cities, es porque esta región agrupa cuatro ciudades que se juntaron buscando mejores beneficios para su principal actividad, la agricultura. Estas cuatro localidades son Moline y Rock Island (Illinois) y Bettendorf y Davenport (Iowa).

A pocas millas de aquí se jugará esta semana el John Deere Classic, en honor a la empresa que dio vida a esta región, instalándose en 1848 y  la cual confirmó que seguirá ligada al PGA Tour hasta el 2016, una gran noticia para esta época de vacas flacas y sponsors con billeteras vacías.

La bolsa de este torneo es una de las más bajas del circuito, pero reparte los mismos  puntos  para la Fedex Cup que cualquier otro torneo, algo fundamental para los objetivos de Andrés Romero, quien busca asegurarse con una buena actuación esta semana un lugar en los playoffs.Por ahora está en el puesto 109 y entran los mejores 125.

El field no es de los más atractivos, ya que muchos están viajando ya para Escocia. Pero, además de lo que por sí significa ganar un torneo, el John Deere Classic tiene un premio extra reservado para el mejor de aquellos que terminen entre los primeros cinco, y no hayan clasificado aún para el Open Británico…. un lugar en St.Andrews.

Qué nos dejó la semana pasada? Justin Rose es el jugador del momento, sin ninguna duda, y un candidato firme para el Open, podrá ser profeta en su tierra?. Tiger, entre tanto, no pudo hacer ninguna vuelta bajo par, en las cuatro que jugó. “La sensación es buena igual, tengo para trabajar mucho estos días sobre el green, el resto va mejorando”, palabra del número uno del  mundo, que esta semana puede perder su reinado si Phil Mickelson gana en Loch Lomond, el Abierto de Escocia.

Por último, muy felices quedaron los organizadores y el PGA Tour con el campo de Aronimink. Ya están pensando darle una fecha para el 2012, una vez que el AT&T National vuelva a Washington. Una curiosidad de ayer, es tal el magnetismo de Tiger que cuando terminó su vuelta la mayoría de los espectadores se fueron sin ver la definición del torneo….eso sí a Rose no le importó nada.