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TRAVELERS SUFRE EL EFECTO POST MAJOR

De una de las canchas más difíciles de los últimos años, a una de las más fáciles del PGA Tour. Así es el golf, con esta continuidad que tiene semana a semana, la parada a partir del jueves nos lleva al TPC River Highlands, en Conecticutt, en la otra costa de los Estados Unidos.

Y como cada torneo que se juega después de un Major, el Travelers Championship sufre del mal que aqueja a todos los torneos, post-Grandes, el field es muy malo y carece de atractivos. Esta semana jugarán solamente 5 de los primeros 30 del mundo, siendo el mejor, el irlandés Padraig Harrington, ubicado en el puesto 15. De todas maneras estarán presentes en este par 70, algunos nombres que están teniendo una gran temporada, pero que quizás no son los nombres más atractivos (Van Pelt, Overton, Brian Davis, Rickie Fowler, Adam Scott).

Nuevamente las charlas acerca de obligar a los jugadores a jugar algunos torneos elegidos “a dedo” suenan muy fuerte en el ambiente del PGA Tour, ya que así, los sponsors no se sienten muy atraídos en participar de estos eventos.

Por lo menos estará Kenny Perry, campeón defensor, quien el año pasado con una ronda final de 61 golpes se quedó con el torneo. El TPC River Highland es uno de los campos más fáciles del tour, y el score ganador del año pasado fue 22 bajo par, por lo que se espera un festival de birdies. Lo más interesante del campo es el final, con cuatro hoyos muy atractivos.

En Estados Unidos se habla de una pequeña discusión entre Tiger Woods y su caddie, Steve Williams, por algunas decisiones en un par de tiros en la ronda final del US Open. De todas maneras, seguramente el histórico caddie del mejor jugador del mundo estará la semana que viene en Philadelphia, en el torneo de su jefe, el AT&T National.

Mientras tanto, esta semana Andrés Romero estará participando del Abierto del Norte, que se juega en Tucumán, su ciudad natal y la cancha donde aprendió a jugar al golf. Sabiendo la crisis que hay en el golf nacional, el Pigu decidió poner el hombro y será la gran figura de un torneo con mucha historia, pero con un presente complicado.

QUAIL HOLLOW Y UN FINAL ESCALOFRIANTE

Cuando uno sale del green del 15, aprovechando o no la última clara chance de birdie que da la cancha, comienza un camino de tres hoyos en el que uno nunca sabe cómo puede salir parado.

Por algo los hoyos finales de Quail Hollow son llamados “the green mile”, rememorando la gran película que protagonizó Tom Hanks, pero esta vez haciendo referencia al calvario que son esas casi 1000 yardas que definen la vuelta de cada golfista.

Y los argentinos se han encargado de confirmar el porqué de este nombre. Ángel Cabrera, más allá de que todavía está en la lucha por el campeonato, pagó con un bogey en el 17, un mal cálculo de distancia, y luego en el 18 se salvó haciendo un gran par, desde el cross bunker.En lo que va de la semana el cordobés anotó dos bogeys en el tremendo par 3 del 17 y un bogey en el espectacular par 4 final. Hasta ahora no anotó ningún birdie en estos últimos hoyos.

Andrés Romero, que otra vez estuvo lejos de su nivel, en especial con su juego corto, hoy se fue con un doble bogey en el 17, luego de fallar por la derecha (el peor lugar para la bandera de hoy) y hacer tres putts. El Pigu en lo que va del torneo hizo bogey en la segunda ronda, en el largo par 4 del 16 y además del doblete de hoy, también hizo 4 ayer, tampoco hizo birdies.

Estos tres hoyos finales son los más difíciles de todas las canchas del Pga Tour, siendo el 18 el mas complicado de toda la cancha. Un sólo ejemplo de la tortura que puede ser, en el día de ayer Alex Cejka se encontraba tres bajo el par, al tee del 16. Se fue de allí con triple bogey, y cerró con dos bogeys mas, para fallar el corte, por un golpe.

Lo más positivo de la vuelta del Pato fue que todavía se mantiene cerca. El cordobés pegó mal de salida y en gran cantidad de hoyos tuvo que recurrir a todo su talento para solucionar esos problemas. Cinco bogeys anotó hoy, pero su potencia le permitió bajar los 4 par 5, y estar tan sólo a tres  golpes del líder Billy Mayfair.

El americano de 43 años perdió el vuelo del domingo por la noche y tuvo que viajar el lunes a primera hora vía Atlanta hasta Charlotte, para jugar la preclasificación de los lunes. Tenía salida 12 y media, y Mayfair llegó media hora antes. Clasificó y hoy está con una ventaja de dos golpes sobre Mickelson y Love III y a 18 hoyos de una de las máximas sorpresas del año.

Para los seguidores del Pigu, poco hay para contar. Sólo un buen tiro en el hoyo 7 le permitió anotar su segundo águila del campeonato. Después,  de las ocho chances para hacer “approach y putt” de una distancia accesible, sólo pudo irse con un putt en dos. Eso hace que termine con 34 putts y esté entre los peores del torneo. La contracara es Cabrera, que se ubica 2do en esa estadística. Mañana el torneo promete un final apasionante.

TPC LOUISIANA Y EL MEJOR PRO AM DEL PGA TOUR

Es curioso como un torneo que es elogiado por todos los jugadores que llegan a New Orleans y que es elegido como el evento que “más progresó en 2009″, tenga un field tan flojo como el que tiene esta semana. A eso hay que sumarle que dos de los principales nombres que tenía el torneo, y que estuvieron en el TPC Louisiana practicando lunes y martes, como Ian Poulter y Steve Stricker, se retiraron del evento.

A pesar de todos los esfuerzos que hace el Director del Torneo, Tommy Fonseca, asistiendo a varios torneos previos al Zurich Classic para invitar a los distintos jugadores, y por más de que se organizen durante los días previos las mejores actividades para jugadores y caddies, el field del torneo es uno de los más flojos del tour. Sergio García, Mike Weir, K.J Choi quedaron como los nombres más atractivos. Incluso lo nombran a Andrés Romero como candidato, luego de enterarse que ganó la semana pasada en Córdoba.

Pero vayamos a todo lo positivo que tiene este evento. Hoy se jugó el PRO AM, que el año pasado  fue elegido como el mejor del PGA Tour y todo el público estuvo pendiente de lo que hicieran 3 de los jugadores de los Saints, el equipo de football americano de la ciudad. Es tal el fanatismo por ellos que mañana en el tee de salida estará,  junto al trofeo del torneo, el “Vince Lombardi”, la copa que le entregan al ganador del SuperBowl.

¿Cuáles son las razones por la que fue elegido como el mejor proam? Como ayer les decía,  mucho pasa por la comida en esta ciudad y en este día los mejores restaurants de la ciudad quieren mostrar sus virtudes. Por lo que en 12 de los 18 hoyos, los que tienen la suerte de jugarlo disfrutan de las mejores delicias de la cocina Cajoun. Langostinos, ostras, cocodrilo, langosta, cangrejo y más.. todo cocinado en el tee de salida, hacen que los jugadores piensen poco en el juego y mucho en lo que los espera en el próximo tee. “Queremos que se lleven lo mejor de nuestra ciudad”, me decía Fonseca, cuando lo consulté porqué tanta comida.

El martes por la noche se llevó a cabo el sorteo del ProAm. Allí los amateurs seleccionan al profesional con el que quieren jugar, en una especie de sorteo que se realiza en el Harrah’s Casino. Una gran fiesta, que incluye comida y tragos y luego un torneo de Blackjack para caddies y jugadores sirven de “ceremonia oficial”  para el comienzo del torneo. Más de 80 participantes tuvo el Blackjack y el ganador, el caddie de Brad Faxon, se llevó el pozo mayor, 5000 dólares.

De todas maneras hay mucho golf para disfrutar esta semana. El TPC Louisiana es un campo muy  interesante, con una muy buena combinación de hoyos. Hay dos par 4 cortos, donde el jugador puede intentar llegar al green con el drive (13 y 16), los par 5 son hoyos de birdie, salvo el 18 que es un excelente hoyo final, con agua por la derecha en todo su recorrido. No es una cancha muy larga, pero requiere de mucha precisión desde la salida, ya que entre el agua que entra en juego en varios hoyos y algunos peligrosos bunkers, puede resultar complicado fallar la salida.

Por suerte mañana ya hablaremos de golf, aunque todavía hay más para contar de esta ciudad.El Pigu practicó hoy al mediodía y el jueves, desde las 12,30 hora local, saldrá junto a K.J.Choi y Rory Sabbatini, buscando una gran actuación que le devuelva la confianza para volver a los primeros planos del PGA Tour.

ESE PELIGROSO MONSTRUO AZUL

68 jugadores ya están practicando una de las mejores canchas que tiene el PGA Tour durante el año. Al no haber ProAm el miércoles, los jugadores no siempre juegan 18 hoyos todos los días, a lo sumo juegan 9 hoyos hoy y mañana los que les faltan, además la mayoría ya conoce esta cancha de memoria.

Este año se redujo un poco el field, en lugar de que los Tours asociados tengan tres invitaciones, ahora cuentan con dos. Así se puede ver como el australiano Alistair Presnell, ubicado 373 en el mundo,  se ganó el boleto a Miami.

Hay 19 países representados, siendo Estados Unidos con 25 el que cuenta con mayor número de jugadores, seguido por Australia e Inglaterra, con 8. Todos con un mismo objetivo, domar al Blue Monster. Un campo que cuando sopla viento se puede poner implacable, y donde el rough juega un papel clave.

El comienzo es tranquilo, ya que tanto el hoyo 1, como el 2 son para hacer birdies. El dogleg a la derecha del 3 es la primera prueba seria que tiene la cancha. Ni hablar el 4, un par 3 largo, con agua por la derecha donde hacer par todos los días es un lujo. El 8 y el 9 son un buen cierre para la ida, en especial el 8, un par 5 que premia a los que arriesgan a subir en 2 al green.

La vuelta arranca con un interesante par 5, el 10, con agua por la izquierda. El 13 es un par 3 infernal, sobre todo cuando juega viento en contra. El 16 y 17 dan esperazas de birdie y un ataque final, pero en el tee del 18 se define el torneo. Este par 4, similar al 18 de TPC Sawgrass, requiere de una gran precision en la salida y si uno quiere cuidarse con la  madera 3, le quedará un largo hierro al un green con agua por la izquierda, donde habitualmente ponen las banderas.

Tuve la suerte o la desgracia de jugar en la Blue Monster, un día después del torneo hace dos años. En esa época tenía 15 de handicap y no me quedaron los mejores recuerdos. Entre el espeso rough, la velocidad de los greens y las distancias eternas desde las bochas negras, el programa que parecía de lo más divertido, se convirtió en un sufrimiento y al final del día, el monstruo azul me había devorado.

CAMINO A DORAL

Una hora y cuarto es lo que se tarde desde West Palm Beach hasta Miami por la autopista 95. Allí, esta semana en Doral se juega el CA Championship y Latinoamérica estará representada por Camilo Villegas, uno de los grandes candidatos y por Ángel Cabrera, que exhibe lo mejor de su golf en las grandes citas.

Andrés Romero  no clasificó para este torneo y no formará parte luego de dos años de haber jugado consecutivamente. Son las consecuencias de haber perdido mucho terreno en el Ranking Mundial, sólo los primeros 50 tienen derecho a jugar este torneo del los World Golf Championships, más invitados de los tours japoneses, sudafricanos y europeos.

De todas maneras el Pigu estará dando vueltas por la zona. Aprovechando que la semana que viene continúa el “Florida Swing” (cuatro torneos consecutivos en el estado del sureste americano) en Tampa, el tucumano se quedará practicando junto a Mariano Bartolomé, su instructor, que tiene su base en la Academia de Jim MCLean, justamente ubicada en Doral.

Pero antes de meternos de lleno en lo que nos ofrecerá esta semana el CA Championship, les contaré algunas cosas de Doral y su mundo. Sin duda que esta es una de las sedes más atractivas para los jugadores por la comodidad y la variedad de actividades que uno puede hacer en Miami.

La organización le provee a los jugadores alojamiento gratuito en el Doral Resort,  y además como regalo hay un cupón gratuito en el Spa del complejo, uno de los mejores de la Florida, generalmente utilizado por las mujeres y/o novias de los jugadores.  Además ellas cuentan con tour de compras a los famosos shoppings de la zona, lo que hace temblar las billeteras de sus parejas. Así se ve llegar muchas veces los autos oficiales al hotel, con mujeres llenas de bolsas.

Doral cuenta con cinco canchas de golf de primer nivel, destacándose por sobre todas, la Blue Monster, sede del torneo de esta semana. Un green fee promedio en este campo rediseñado por Raymond Floyd, está en 290 dólares. A mi gusto, la segunda cancha en importancia es la White, diseño de Greg Norman, donde uno tiene que pagar alrededor de 220 dólares para jugar entre fairways y gigantescos “waste bunkers”.

Si uno quiere mejorar su golf tiene la posibilidad de tomar clases en la Academia de Jim MCLean, pero sin duda la mejor opción es contratar los paquetes que se ofrecen, para jugar, alojarse y tomar clase, todo en uno. Los más económicos cuestan 250 dólares por tres noches, eso sí en pleno verano, y con casi 40 grados de temperatura.

En el toque culinario de cada semana, para los argentinos, una de las opciones preferidas es Novecento, en cualquiera de las dos sucursales, nosotros preferimos la de Brickell Av. Allí, milanesas, entraña, mollejas, empanadas y una gran atención para sentirse más cerca de casa.

LA TRAMPA DEL OSO, EL PELIGRO DE PGA NATIONAL

El Champion Course del PGA National tiene como característica única el “Bear Trap”, así se llama a los tres hoyos que definen generalmente el Honda Classic. Cuando uno llega al tee del hoyo 15 se encuentra con una placa que dice “Desde aquí se gana o se pierde”, y en un plano se encuentran los tres hoyos rediseñados por Jack Nicklaus, que requieren de una concentración máxima (son tres de los cinco hoyos más difíciles del campo).

En los tres hoyos el agua entra en juego y son pocos los jugadores, que luego de los cuatro días no mojaron alguna vez su pelota. El 15 es un par 3 de 180 yardas, que juega habitualmente viento en contra y con el agua por la derecha. El 16 es un par 4, dogleg a la derecha,  con el hazard lateral que corre acompañando el dibujo del hoyo. El agua juega tanto para el tiro de salida como para el golpe al green.

El otro par 3, tiene 190 yardas a un hoyo con el green alargado y con el agua frontal y un par de bunkers detrás del green para aquellos que quieren pasarse y esquivar el agua.

Con estos tres hoyos, este campo se encuentra entre los 3 más difíciles del PGA Tour, en promedio de score. Además es la cancha en la que menos águilas se hacen y para terminar tiene el tercer par 5 más dificil del tour, nada más y nada menos que el hoyo 18, justo después de la Trampa del Oso.

Una linda prueba para esta semana.

CELEBRITIES Y GOLF EN PEBBLE BEACH

El AT&T Pebble Beach National ProAm tiene muchísimos atractivos que no sólo pasan por lo espectacular de la cancha y el paisaje que lo rodea. El lujo de las casas que hay en el complejo, más las celebridades que  recorren la carpa de hospitalidad lo hacen un torneo único.

Recuerdo que en 2008 cuando llegamos a registrarnos ese lunes, además de toda la información que te dan y algún regalo para el jugador, había una invitación para un cocktail esa noche en la casa de Clint Eastwood, nada más y nada menos. El famoso actor vive allí y es uno de los accionistas de la Corporación Pebble Beach y quería agasajar a todos los golfistas.

Después, a medida que avanzaba la semana nos fuimos cruzando con varios actores. Lo vimos a Kevin Costner, vestido muy elegantemente con chaleco de botones y boina, a Bill Murray, un abonado a estos torneos y al corredor de Fórmula 1, Rubens Barrichello. También estaban Chris O’Donnell, Kenny G y Micheal Bolton, entre otros.

Lo más curioso, sin duda fue que un día almorzando con Alejandro Cañizares, un golfista español que tenía la tarjeta del Pga Tour ese año, se nos acercó un señor y nos dijo “Que bueno escuchar hablar español  por aquí, encantados, soy Andy García”, y así uno por uno nos dio la mano, el famoso actor de El PadrinoIII y de la saga de la Gran Estafa (Oceans Eleven, twelve y thirteen), que es nacido en Cuba.

También otro día se presentó George Lopez, un famoso comediante en Estados Unidos, que tiene un programa muy popular todas las noches. Este hijo de mexicanos lo saludo a Andrés y le dijo “soy fanático tuyo, te vi en el Open Británico de Carnoustie y me parece fascinante la manera en que juegas”.

Saliendo un poco de las trivialidades de ese viaje, les quería contar que estuve averiguando un poco y para jugar un día en Pebble Beach hay que pagar 495 dólares, reservando con bastante anticipación. Otra opción es jugar en Spyglass Hill, otra de las canchas donde se juega el AT&T, una gran cancha de golf, por sólo 340 verdes.

Si en cambio quieren pasarse un par de días y alojarse en los Lodges del lugar y recorrer lindísimos lugares que hay por allí y además jugar al golf, los paquetes de tres noches arrancan en 3400 dólares.

PEBBLE BEACH, ESE PARAISO JUNTO AL MAR

Allá por los primeros días de febrero, pero de hace dos años, un lluvioso domingo aterrizaba en el pequeño aeropuerto de Monterrey, en el estado de California. Esa semana estaba por conocer una de esas canchas que quedaron grabadas en mi memoria para siempre. Porque más allá de que la había “jugado” en los juegos de computadora mil veces y la recordaba por aquel inolvidable US Open del 2000, donde Tiger arrasó con todos, ganando por 15 golpes, Pebble Beach me reservaba varias sorpresas.

Como este torneo el AT&T se juega en tres canchas, teníamos un día para cada cancha. Ese lunes siguió lloviendo por lo que le sugerí a Andrés practicar primero otra cancha, para reservarnos la joya de Jack Neville y Douglas Grant -los diseñadores- para otro días más lindo. El martes amaneció con un sol espectacular y sin ninguna nube en el cielo. Día ideal para jugar la cancha de la cual Jack Nicklaus dijo “si yo tuviera que elegir donde jugar mi última ronda de golf de mi vida, sería en Pebble Beach”. En los primeros hoyos uno va imaginándose que más adelante se va a encontrar con algo espectacular. El hoyo 4, un par 4 corto ya te regala unas vistas increíbles del Pacífico, así como también el par 3 del hoyo 5. Cuando uno sube la loma del hoyo 6, un par 5, que viento en contra es muy complicado, comienza a aparecer en toda su dimensión la espectaularidad del paisaje.

Y llegás al hoyo 7, el par 3 más famoso del mundo. Tan sólo 106 yardas, en bajada,  pero con la vista más linda que uno pueda tener en un hoyo de golf. Todo el green rodeado por el oceáno y las olas que golpean contra las rocas. Obviamente allí sacamos la máquina de fotos y eternizamos ese momento. Tuvimos la suerte de que era un día perfecto, sin viento, pero cuando sopla, la elección del palo es muy complicada ya que el viento lleva la pelota para cualquier lado. A la izquierda del tee hay instalada una tribuna de unos 10 escalones, que en ese lugar uno se puede quedar horas mirando golf desde una ubicación soñada por cualquier artista para pintar un gran cuadro.

Pero no todo queda en el hoyo 7. Del 8 al 10 también van paralelos al mar y uno no puede evitar mirar el paisaje e incluso varios delfines u orcas que se ven a lo lejos. Recuerdo haber visto muchos jugadores parados en el green del hoyo 9 de espaldas al juego, sin importar lo que hacían sus compañeros sobre el green, mirando el mar y su fuerza.

Del 11 al 16 te da un descanso, pero llegás al 17 y volvés a enfrentarte con un gran par 3 a la merced del viento. Y el 18, un final onolvidable, un par 5 donde uno pega la salida, casi parado sobre el océano. Sin dudas, como se habrán imaginado es una de las caminatas más espectaculares que tuve la oportunidad de hacer. 

El AT&T Pro Am es un torneo clásico del PGA Tour, donde los profesionales comparten el juego con aficionados, en su mayoria “celebrities”. En mi próximo post les contaré algunas anécdotas de esa semana que compartimos con varios famosos. .

RIVIERA C.C., UN REFLEJO DEL LUJOSO LOS ANGELES

Este es mi tercer año en Los Ángeles y esta ciudad no deja de sorprenderme cada día. No sólo su inmensidad , los millones de autos que la recorren todos los días, sino que también su riqueza, su lujo y su glamour.

Como es de imaginar el torneo de golf de esta ciudad se juega en el Riviera Country Club, ubicado en Pacific Palisades, al oeste de la ciudad.  En los alrededores y camino al club uno puede ver casas gigantescas, autos super lujosos y lo mejor de L.A. De nuestro hotel a la sede del Northern Trust Open, pasamos por Santa Monica, Bel Air y Brentwood; tomamos la famosa avenida Sunset Boulevard y en la intersección con la calle Capri está el campo de golf.

Riviera es un mundo aparte, el clubhouse es lujoso en su interior, tiene 12 canchas de tenis, más la historia de haber albergado 2 Majors (1948 y 1983). Entre algunos de sus socios famosos estuvieron: Walt Disney, Humphrey Bogart y Dean Martin.

No es facil acceder a ser socio. Para ser parte de este exclusivo club, uno tiene que ser presentado por dos socios y pagar alrededor de 285 mil dólares para la membresía. Luego cada mes la cuota será de u$s 1200y si uno es invitado el green fee es de 350 verdes.

Para no estar ajenos a este lujo cada jugador recibe un Mercedes Benz para toda la semana y al momento en que uno se anota se le entrega una tarjeta que equivale a un regalo de una selección de negocios de Rodeo Drive, que se armó en un salón del club house.

No solamente por eso este es uno de los torneos de más renombre en el PGA TOUR, tiene mucha historia (Ben Hogan lo ganó 3 veces y el US Open del ‘48) y el campo es espectacular. El par de la cancha es 71 y  tiene muchos hoyos excelentes (4, 6, 8, 9, 10, 12 y el 18) y con posibilidad de seguir varios grupos al mismo tiempo, dadas sus reducidas dimensiones.

Mañana les contaré algunos secretos más de Riviera y otras novedades de una semana que parece que será emocionante …y con mucha lluvia.