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CELEBRITIES Y GOLF EN PEBBLE BEACH

El AT&T Pebble Beach National ProAm tiene muchísimos atractivos que no sólo pasan por lo espectacular de la cancha y el paisaje que lo rodea. El lujo de las casas que hay en el complejo, más las celebridades que  recorren la carpa de hospitalidad lo hacen un torneo único.

Recuerdo que en 2008 cuando llegamos a registrarnos ese lunes, además de toda la información que te dan y algún regalo para el jugador, había una invitación para un cocktail esa noche en la casa de Clint Eastwood, nada más y nada menos. El famoso actor vive allí y es uno de los accionistas de la Corporación Pebble Beach y quería agasajar a todos los golfistas.

Después, a medida que avanzaba la semana nos fuimos cruzando con varios actores. Lo vimos a Kevin Costner, vestido muy elegantemente con chaleco de botones y boina, a Bill Murray, un abonado a estos torneos y al corredor de Fórmula 1, Rubens Barrichello. También estaban Chris O’Donnell, Kenny G y Micheal Bolton, entre otros.

Lo más curioso, sin duda fue que un día almorzando con Alejandro Cañizares, un golfista español que tenía la tarjeta del Pga Tour ese año, se nos acercó un señor y nos dijo “Que bueno escuchar hablar español  por aquí, encantados, soy Andy García”, y así uno por uno nos dio la mano, el famoso actor de El PadrinoIII y de la saga de la Gran Estafa (Oceans Eleven, twelve y thirteen), que es nacido en Cuba.

También otro día se presentó George Lopez, un famoso comediante en Estados Unidos, que tiene un programa muy popular todas las noches. Este hijo de mexicanos lo saludo a Andrés y le dijo “soy fanático tuyo, te vi en el Open Británico de Carnoustie y me parece fascinante la manera en que juegas”.

Saliendo un poco de las trivialidades de ese viaje, les quería contar que estuve averiguando un poco y para jugar un día en Pebble Beach hay que pagar 495 dólares, reservando con bastante anticipación. Otra opción es jugar en Spyglass Hill, otra de las canchas donde se juega el AT&T, una gran cancha de golf, por sólo 340 verdes.

Si en cambio quieren pasarse un par de días y alojarse en los Lodges del lugar y recorrer lindísimos lugares que hay por allí y además jugar al golf, los paquetes de tres noches arrancan en 3400 dólares.

PEBBLE BEACH, ESE PARAISO JUNTO AL MAR

Allá por los primeros días de febrero, pero de hace dos años, un lluvioso domingo aterrizaba en el pequeño aeropuerto de Monterrey, en el estado de California. Esa semana estaba por conocer una de esas canchas que quedaron grabadas en mi memoria para siempre. Porque más allá de que la había “jugado” en los juegos de computadora mil veces y la recordaba por aquel inolvidable US Open del 2000, donde Tiger arrasó con todos, ganando por 15 golpes, Pebble Beach me reservaba varias sorpresas.

Como este torneo el AT&T se juega en tres canchas, teníamos un día para cada cancha. Ese lunes siguió lloviendo por lo que le sugerí a Andrés practicar primero otra cancha, para reservarnos la joya de Jack Neville y Douglas Grant -los diseñadores- para otro días más lindo. El martes amaneció con un sol espectacular y sin ninguna nube en el cielo. Día ideal para jugar la cancha de la cual Jack Nicklaus dijo “si yo tuviera que elegir donde jugar mi última ronda de golf de mi vida, sería en Pebble Beach”. En los primeros hoyos uno va imaginándose que más adelante se va a encontrar con algo espectacular. El hoyo 4, un par 4 corto ya te regala unas vistas increíbles del Pacífico, así como también el par 3 del hoyo 5. Cuando uno sube la loma del hoyo 6, un par 5, que viento en contra es muy complicado, comienza a aparecer en toda su dimensión la espectaularidad del paisaje.

Y llegás al hoyo 7, el par 3 más famoso del mundo. Tan sólo 106 yardas, en bajada,  pero con la vista más linda que uno pueda tener en un hoyo de golf. Todo el green rodeado por el oceáno y las olas que golpean contra las rocas. Obviamente allí sacamos la máquina de fotos y eternizamos ese momento. Tuvimos la suerte de que era un día perfecto, sin viento, pero cuando sopla, la elección del palo es muy complicada ya que el viento lleva la pelota para cualquier lado. A la izquierda del tee hay instalada una tribuna de unos 10 escalones, que en ese lugar uno se puede quedar horas mirando golf desde una ubicación soñada por cualquier artista para pintar un gran cuadro.

Pero no todo queda en el hoyo 7. Del 8 al 10 también van paralelos al mar y uno no puede evitar mirar el paisaje e incluso varios delfines u orcas que se ven a lo lejos. Recuerdo haber visto muchos jugadores parados en el green del hoyo 9 de espaldas al juego, sin importar lo que hacían sus compañeros sobre el green, mirando el mar y su fuerza.

Del 11 al 16 te da un descanso, pero llegás al 17 y volvés a enfrentarte con un gran par 3 a la merced del viento. Y el 18, un final onolvidable, un par 5 donde uno pega la salida, casi parado sobre el océano. Sin dudas, como se habrán imaginado es una de las caminatas más espectaculares que tuve la oportunidad de hacer. 

El AT&T Pro Am es un torneo clásico del PGA Tour, donde los profesionales comparten el juego con aficionados, en su mayoria “celebrities”. En mi próximo post les contaré algunas anécdotas de esa semana que compartimos con varios famosos. .